¿Por qué el Messi de Argentina jamás será el Messi del Barça?


2016-07-02 01:07 Fuera de Juego Por: Dante Mujica

Partiendo de la base de que a estas alturas del partido nadie duda de las capacidades técnicas y futbolísticas de Messi, y asumiendo que el color o marca de la camiseta no influyen en el rendimiento de un jugador, es sorprendente que muchos se asombren aún de la diferencia de rendimiento del 10 en el FC Barcelona y en la selección argentina. Ya que parecen ser insuficientes los argumentos futbolísticos, quizá sea más pedagógico explicarlo a través de alguna otra disciplina, la matemática, por ejemplo:


Un partido dura 90 minutos, y el tiempo neto de juego está entre los 75 y 80 minutos, dependiendo de varios factores: tiempo parado, cambios, cantidad de faltas, etc... El Barça tiene un promedio de posesión de entre el 70 y el 75%, en sus mejores partidos. Eso es tener la pelota unos 60 o 65 minutos, dejando al rival sólo unos 10 o15 minutos para jugar. Messi toca un promedio de 45 pelotas por partido, dá alrededor de 30 pases y se juega individualmente unas 15 pelotas, de las cuales más del 80% las pierde. Recupera no más de 2 balones por partido (Busquets está alrededor de los 10) y es el jugador que más posiciones arriesga y pierde del equipo, 9 o10 por partido. Si Messi fuera defensa central, con ese promedio el Barcelona recibiría 4 o 5 goles por encuentro. Messi, además, es el jugador que menos kilómetros recorre por partido. Sin embargo, con ese 20% le ha alcanzado para romper records que llevaban 40 años inamovibles y hacer goleadores a todos los que juegan a su alrededor. 




Argentina en su mejor partido tuvo una posesión del 60%, en un encuentro trabado, lleno de faltas, pérdidas de tiempo, discusiones interminables con los árbitros, etc... Messi no recibió mas de 30 pelotas de las cuales debió jugarse casi todas, por encontrarse casi siempre lejos del pasador y, generalmente, rodeado por más de un rival. Así y todo, tiene en su selección el promedio más alto de recuperación de pelotas: 3 por partido. Corre alrededor de un 20% más de lo que lo hace en el Barcelona: recordar el partido donde JM Pinto, el ex-portero culé, corrió un km. más que Leo. Así que esperar que en la mitad del tiempo, con la mitad de pelotas y en peores condiciones tácticas rinda igual, es ridículo.

 

Messi es un jugador de equipo, necesita estar rodeado de determinadas condiciones para tener esos números. Y sus números, además del indiscutible mérito propio, son producto de un sistema de juego creado a su alrededor para optimizar sus virtudes. El Barça cuando sale jugando, tiene un 5 clásico que se reconvierte en 2, los centrales se reconvierten en laterales y mientras los laterales se vuelven carrileros, los puntas se cierran para mover la defensa y crear superioridad con los medios... Pero siempre con la pelota. 

 

leo messi

 

En medio de todo esto, Messi camina aparentemente sin rumbo, sin un sentido táctico, como si no fuera parte del partido. Se arrima a buscarla cortita, la devuelve, se mete entre líneas, mientras los compañeros la menean de un lado al otro, hasta que él puede recibir con espacio. ¡Ahí se activa! Pero no sólo él, todo el equipo. Donde mire, tiene un compañero en quien apoyarse si la jugada se le complica. Tiene al menos 4 buenas opciones para descargar, y sabe que se la devolverán igual de bien que como él la dio. Y si la pierde, está todo el equipo a pocos metros para iniciar una presión descomunal, recuperar, y vuelta a empezar.. Y mientras sus compañeros agobian al rival, vuelve a caminar como si nada fuera con él, esperando la próxima. Si el Barça jugara al pelotazo, Messi viviría en offside.


Hay un detalle que nadie aún en Argentina se ha dado cuenta, incluidos sus técnicos: ¡Messi en el Barcelona NO CORRE! Mientras Suárez y Neymar, la primera línea defensiva, van como motos de los centrales a los laterales agobiando la salida, ¡Messi camina!

 

Pero en Argentina Messi no puede caminar, debe correr, incluso cantar el himno. No puede deambular mientras sus compañeros pasean al rival hasta encontrarlo a él. Porque es él quién tiene que ir a buscársela a los compañeros, que generalmente no son muy de "pasear"... Y cuando recibe la pelota, o bien viene de un pelotazo alto desde el fondo, a él que mide 1.70, o llega medio disputada. O larga o corta.. Entonces tiene problemas porque sólo le queda jugársela y lo único que podría salirle bien es una jugada épica: hacer el gol de Maradona a los ingleses en todos los partidos. Porque sin ánimo de parecer peyorativo, no es lo mismo mirar hacia atrás buscando a Busquets y encontrarte a Biglia. Mirar al costado y en lugar de Alves dispuesto a la pared o arrastrar al defensor hacia fuera, ver a Rojo corriendo, vaya uno a saber para dónde. Buscar a Iniesta para tirar la pared cortita y sólo ver a Banega a 20 metros, rodeado. Y si ya sabemos que en el Barça, donde es dios y todos los santitos, (Se dice que en descanso le preguntan: ¿"Leo, regamos el campo".?) pierde más de la mitad de las pelotas que toca y no corre, ¿cómo se puede pretender que tenga el mismo rendimiento en un equipo que le da la mitad de los balones, en peores condiciones, teniendo que correr más, y casi sin gente en qué apoyarse?


La gran diferencia entre el Messi del Barça y el de la selección, es conceptual. En Argentina, Messi tiene la presión y el peso de tener que salvar al equipo. 
En Barcelona, el equipo juega para salvar a Messi.


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