Iniesta le pegó un buen 'patadón' al Barça tras el ridiculazo en el Olímpico de Roma


2018-04-11 11:04 Europa Por: Blanca García

Andrés Iniesta aseguró que podría haber disputado su último partido de Champions con la camiseta azulgrana.

El manchego terminó por 'rematarle' la noche al barcelonismo. El 3-0 escoció, mucho, muchísimo sobre el Barça, pero hubo un detalle, tras el encuentro en el que Iniesta le dio un 'patadón' a los aficionados del Barça tras caer eliminados de la Champions League. Iniesta aseguró que en Roma podrían haber sido sus últimos minutos con el equipo culé en Champions.



“Es una posibilidad, por eso es duro para todos. Teníamos mucha ilusión en esta competición y hemos fallado otra vez. Es difícil después de lo de hoy. No queda otra. El sábado tenemos otro partido y tenemos que dar el máximo para tratar de ganar estas dos copas que nos quedan”, explicó el futbolista del Barça tras el partido que terminó 3-0 contra la Roma en el Olímpico.

También dio su punto de vista por la eliminación de los suyos de la Champions: “Poco se puede decir. Aunque parezca mentira ha pasado. Hemos hecho las cosas realmente mal y nos han superado. La Champions penaliza mucho. Es difícil después de lo de hoy. No queda otra. El sábado tenemos otro partido y tenemos que dar el máximo para tratar de ganar estas dos copas que nos quedan”, sentenció.



El Barça eliminado de la Champions

El FC Barcelona ha caído estrepitosamente en Roma por 3-0. Los culés tendrán pesadillas en un partido en el que pasará a formar parte de la historia de la Champions League. La Roma, con goles de Dzeko, De Rossi y Manolas ha apeado al Barça de Valverde y les ha dejado sin opción para conquistar el triplete. Día negro para el barcelonismo que se recordará tras este ridiculazo de otra época.

Tuvo suerte de escapar el Barça del primer tiempo con un castigo mínimo. Aunque nada hacía prever semejante sufrimiento en los primeros minutos, fueron los únicos en que el cuadro azulgrana impuso su criterio en el juego. Se plantó solo Sergi Roberto, de nuevo interior derecho, y remató a las manos. En la siguiente, Messi controló en la frontal, remató elevado y ya. Se esfumó el equipo azulgrana. Bastó la jugada más sencilla del mundo, un pelotazo al 9 para que se buscara la vida, para mostrar la falta de tensión del Barça. Dzeko, lógico, buscó el hueco entre Jordi Alba y Umtiti. Ganó por velocidad al lateral, y el central ni se molestó en estorbar. Desde cerca, el bosnio fusiló el 1-0.

Al descanso se notó la excitación local, rodeando al árbitro para reclamar un córner. Con poco que perder, llevó el partido al límite, con una presión alta desbocada. Aún así, la pausa pareció centrar algo más al Barça, que buscó alguna posesión más larga. Se soltaron Iniesta o Alba y Suárez tiró algún desmarque que aligeró la sensación de asfixia. Pero en el manual romanista estaba clara la forma de hacer daño. Un balón largo entre los centrales sirvió a Dzeko, un coloso, para colocarse en ventaja ante el portero. Piqué le agarró en el área, cayó, le derribó con el pie y el bosnio cayó al verde. El árbitro dudó, pero pitó el penalti. Suerte que castigó la acción sólo con amarilla. De Rossi transformó duro, a la derecha, venciendo la intuición de Ter Stegen.

Con 32 minutos por delante, el escenario era tremendo. Los cambios de Di Francesco refrescaron al equipo, muy castigado por el despliegue físico. Pero como el Barça no acertaba a ligar jugadas largas, no tuvo problema para recomponerse. Además, entró el turco Ünder, un zurdo de calidad similar a Dybala, que abrió más opciones en ataque. También entró El Shaarawy, y avisó de lo que se venía encima. Un centro desde la derecha al segundo palo encontró al egipcio en un escorzo forzado, rematando con el exterior. Ter Stegen hizo la parada de la noche, alargando la vida azulgrana. No acertó por poco De Rossi poco después, en un cabezazo de área chica. La manifiesta superioridad en el juego aéreo de la Roma aún no había acabado. Con diez minutos por jugarse, un córner desde la derecha botado al primer palo encontró el desmarque de Manolas, descuidado por Semedo. El cabezazo cruzado fue mortal. Increíble. 3-0.

En los últimos 10 minutos intentó arreglar el Barça lo que había despreciado en la ida y en la vuelta. Entraron Dembélé y Alcácer, y los defensas de la Roma se emplearon a conciencia. Como Manolas, que sacó de la bota un remate a Alcácer. El fracaso culé se ha escrito en Roma en una noche negra para los barcelonistas. Ni Messi, ni Suárez, ni ninguna de las estrellas culés han podido evitar que el Barça se haya ido a la calle en los cuartos de final de la Champions League por tercera temporada consecutiva.


Comenta con Facebook